PROVIDENCIA
Lo que traducido significa: «No vamos al supermercado a hacer la compra». La primera providencia son nuestras manos.
El primer oficio que los jóvenes deben aprender es el de vivir. A través del trabajo, reconstruyen su voluntad y aprenden a asumir responsabilidades. Recuperan la confianza en sí mismos y descubren que son capaces de sacrificarse, de comprometerse y de perseverar. Descubren que lo que les enriquece no es tanto lo que hacen, sino cómo lo hacen.
EN EL MUNDO
Dar, compartir, dejar atrás la propia tierra se convierte en una alegría verdadera, una alegría misionera, que nace de entregarse gratuitamente por amor y de servir gratuitamente, compartiendo el amor que se ha recibido de Dios y de los hermanos.
NUESTRO DÍA
Desde luego, no te aburres; la mayoría de las veces llega la noche sin darte cuenta, feliz de ya no estar solo, de sentarte a la mesa, de charlar con amigos y de descansar.